El pleno municipal de El Petutall ha aprobado por unanimidad presentar el antiguo pajar de Cal Sento como sede oficial de la nueva gigafactoría europea de Inteligencia Artificial. El consistorio defiende que la infraestructura, construida en piedra seca a finales del siglo XIX, ofrece unas condiciones de refrigeración pasiva inalcanzables para los modernos centros de datos de Silicon Valley. Según el informe técnico local, las rendijas naturales entre los pedruscos garantizan una corriente de aire constante que mantendría los procesadores a una temperatura óptima incluso durante la canícula de agosto.
El proyecto destaca además el uso de la techumbre de paja y barro como aislante acústico de última generación. Esta medida evitaría que el zumbido constante de los algoritmos y el entrenamiento de las redes neuronales perturben el descanso de las ovejas de la finca colindante. En cuanto a la conectividad, el alcalde ha asegurado que el cable que llega hasta la centralita de la cooperativa tiene hilo suficiente para soportar el tráfico de datos de media Europa, siempre y cuando no se encienda la peladora de almendras al mismo tiempo.
Si el pajar ha sido capaz de conservar el grano fresco durante décadas sin que se le subiera el gorgojo, podrá aguantar perfectamente cuatro placas base echando chispas sin gastar un euro en aire acondicionado.
La candidatura ya viaja hacia Bruselas en un sobre acolchado. Mientras se espera la resolución, el alguacil ha recibido la orden de retirar los nidos de golondrina y las herramientas agrícolas de la planta baja para dejar espacio libre a los racks de servidores que enviará la Unión Europea.

